Tuesday, 15 January 2019

“La Palabra se encarnó por exceso de amor, porque Dios está loco de amor por las criaturas”


Los “Nueve Excesos” de Amor de la Encarnación


La definición más hermosa de Dios es ésta: “Dios es Amor”. El Apóstol Juan en su Evangelio y sus cartas no hace más que recordarlo: Dios es Amor, es Amor siempre, únicamente e infinitamente Amor hacia cada uno y hacia todos.

Pablo, en la Carta a los Efesios, nos habla de la amplitud y largura, de la profundidad y altura del Amor de Dios.

El mismo Jesús, hablándole a Luisa Piccarreta, a menudo subraya esta definición de Dios (15 de junio de 1906), afirmando que toda la vida divina se puede decir que reciba vida del amor. El amor la genera, la guarda y les da vida constante a todas sus obras, tal que si no tuviera amor, no obraría y no tendría vida. Ahora las criaturas no son más que chispas que salieron del gran fuego del amor. Es inconcebible el Amor de Dios por nosotros, los humanos, con nuestras únicas fuerzas nunca llegaremos a entender en su plenitud el misterio de amor de Dios por todos y por cada uno.

Amor infinito, sublime, y en efecto Dios amó tanto el mundo, ¡que donó a su Hijo Unigénito! El amor de Dios no puede compararse a ningún amor terrenal, el Amor infinito de Dios sobra cualquier conocimiento, es un Amor sin condiciones. Él nos amó antes de que nosotros pensáramos en amarlo, no fuimos nosotros que amamos a Dios, sino él que nos amó y envió a su Hijo “No son ustedes los que me eligieron a Mí, sino Yo el que los elegí a ustedes...”. El Amor de Dios se parece a un océano inmenso, hay que sumirse adentro para que tengamos la más remota débil idea (30 de marzo de 1931). Jesús le dice a Luisa que la prerrogativa más hermosa de Su Corazón es la ternura, todas las fibras, los afectos, los deseos, el amor, los latidos de su Corazón tienen como principio la ternura, así que sus fibras son tiernas, sus afectos y deseos son muy tiernos, su amor y latidos son tan tiernos que llegan hasta licuar el Corazón por la ternura, y este amor tierno le hace amar tanto a las criaturas que se contenta con sufrir Él mismo en vez de verlos sufrir.

Luisa a menudo meditaba y contemplaba este amor sublime de Dios. En el primer volumen del Diario, Luisa escribe que a los diecisiete años, con el acercarse de la Santa Navidad, quiso prepararse a la fiesta practicando diferentes actos de virtud y meditación, y especialmente honrando los nueve meses que Jesús estuvo en el seno materno, con nueve horas de meditación al día, sobre el misterio de la Encarnación de la Palabra. De la meditación de estos nueve excesos de amor, que empujaron a Jesús a encarnarse, derivó la Novena de la Santa Navidad en la Divina Voluntad. Entonces, Luisa meditaba todos los días, durante nueve horas, todos los nueve excesos que el mismo Jesús, con trepidación y amor, le revelaba, tanto que el mismo San Aníbal, en una carta a Luisa, hablando de los nueve excesos de amor de Jesús en el seno de su Madre, escribía: “Nos quedamos estupefactos ante el inmenso Amor y el inmenso sufrimiento de nuestro Señor Jesucristo bendito por nuestro amor, la salud de las almas. Nunca leí en ningún libro algo a este respecto, una revelación tan conmovedora y penetrante”.

El mismo Jesús, a Luisa que le pregunta si otros también hablaron de su Encarnación (16 de diciembre de 1928), le dice que sí, hablaron, pero fueron palabras tomadas de la orilla del mar de su amor, pues son palabras que no poseen ternura, ni plenitud de vida. En cambio, esas pocas palabras que le dijo a ella, las dijo desde dentro de la vida de la fuente de su amor y contienen vida, fuerza irresistible, ternuras tales que sólo los muertos no sentirán piedad para Jesús, el pequeño Jesús que sufrió tantas penas desde el seno de la Mamá Celestial.

La Novena de la Santa Navidad incluye las meditaciones sobre los nueve excesos, distribuidos así en cada día:

1.      Primer día = Primer exceso de amor: Amor trinitario

2.      Segundo día = Segundo exceso de amor: Amor aniquilado

3.      Tercer día: Tercer exceso de amor: Amor devorador

4.      Cuarto día = Cuarto exceso de amor: Amor operante

5.      Quinto día = Quinto exceso de amor: Amor solitario

6.      Sexto día = Sexto exceso de amor: Amor reprimido o prisionero

7.      Séptimo día = Séptimo exceso de amor: Amor suplicante

8.      Octavo día = Octavo exceso de amor: Amor mendigo

9.      Noveno día = Noveno exceso de amor: Amor agonizante

De vez en cuando se considerará cada “Exceso” para descubrir juntos las cosas sorprendentes que Jesús le reveló a Luisa, tan llenas de luz que nunca se apaga y amor que siempre arde.  

Tonia Abbattista

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