Monday, 20 June 2022

Los actos en el Divino Querer


Dios omnipotente y eterno, guía de nuestros actos de acuerdo a tu Voluntad.


La Voluntad de Dios es un tesoro inestimable, muy precioso, pero que aún no conocemos y que aceptamos solo por resignación, con desapego.


Jesús quiso retarnos a la Santa Voluntad del Padre e hizo personalmente con su venida y prácticamente con su encarnación. Nacer y morir, el Alfa y la Omega y en el medio lo que llamamos vida. Esa fase en la cual, al crecer, nos volvemos autónomos, operamos, actuamos y sacamos nuestro ego. Vidas que se parecen o diferentes, pero todas únicas e irrepetibles. Las vidas llevadas a cabo según una vocación, a un estado ordenado, lineal, simple, o vidas dirigidas por la búsqueda de una libertad ansiada, una necesidad anhelada de imponerse. En cualquier caso, todas son el resultado de nuestras acciones entrelazadas. La vida está entretejida con los hechos. Es una constelación de actos.


Entonces, ¿qué es un acto?


«A manifestación de una determinación de la voluntad o de un sentimiento (un a. Heroico; un a. De valor), expresada también en una fórmula ritual (a. De fe, a. De caridad, a. De dolor). Es un movimiento, gesto, muestra. En teología: acto humano, el resultado moralmente evaluable de la elección práctica del hombre realizada en un clima de reflexión y libertad. Entonces, una primera consecuencia, un acto, no es la voluntad completa, hasta una manifestación particular de una determinación de ella ". Pero estos actos no deben perderse, desaparecer en la nada como de hecho la vida de cada uno de nosotros. A los ojos de Dios nuestro Padre, somos un bien precioso, ocupamos un lugar de valor en su Corazón.


 


Jesús vino a enseñarnos la vida verdadera y para darle sentido a nuestras acciones, los redimió a todos para rehacer al hombre que se perdió debido al pecado. "Jesús se hizo hombre para que el hombre ya no pueda caer y elevar a Dios" (San Pedro Crisólogo). Y para rehacer al hombre perfectamente, Jesús comenzó desde el acto de la concepción y a través de la vida práctica llegó a la muerte, el acto supremo de la existencia terrenal. Así divinizando así la vida entera de la criatura, cuyo propósito es: dar honor y gloria a Dios en todas las cosas y bien a las almas. Exactamente lo que arde en el Corazón de Jesús, para santificar. El Papa Francisco, en su última exhortación apostólica, Gaudete et Exsultate, quiere alentar una vez más en nuestros corazones el llamado a la santidad de la que nadie es excluido ni favorecido.


 


A la luz de la Divina Voluntad, el "camino" a seguir en este camino y en unión con Jesús en todo, en todas nuestras acciones: naturales, involuntarios, humanas y voluntarias. Así todos nuestros actos se convertirán en actos divinos.


 


Hay una condición: el conocimiento de la Voluntad Divina, de la cual toma vida la oración y el abandono a la Divina Voluntad, la disposición del alma, el reconocimiento de la nada, vaciarse y distanciarse de todo lo que puede ser de interés personal. Despojarse de lo humano y formar el vacío de la propia voluntad humana para dar lugar a Jesús. Con un acto de generosidad y confianza, abandonarse a Él con la Intención de agradarle a Él solo.


 


Es el mismo Jesús quien le revela a Luisa que el acto más bello y más agradable es el abandono de la criatura en sus brazos, del alma en Su Voluntad. En este grado, uno debe abandonar el alma que no pueda recordar más de su ser, hasta que todo para ella sea el Divino Querer. Al abandonarse por completo en Su Voluntad, el alma destruye el propio ser y vuelve a adquirir el Ser Divino. Le da más honor, porque la criatura da todo lo que Él puede exigir de ella, llegando a readquirir en Jesús lo que de Él había salido, y el alma recupera sólo lo que debería, es decir, a Dios con todos los bienes que Dios posee.


 


Por lo tanto, comencemos prestando a Jesús nuestro cuerpo para que pueda seguir viviendo de humanidad en nuestra humanidad. Que sea Él, que viva sus actos en nosotros, así serán muchos Jesús que caminen en la tierra.


 


Vamos a llamarlo en todo, continuamente. Ningún acto debe pasarse por alto ya sea el parpadeo de las pestañas, el latido del corazón. Sea nuestra oración: "¡Señor, aquí estoy! Toma mi voluntad y ven a vivir tu Divina Voluntad en mí, ven a pensar en mi mente... Jesús, te amo; ven Divina Voluntad a mirará en mis ojos... Jesús, te amo; ven Divina Voluntad a palpitar en mi corazón... Jesús, te amo; ven Divina Voluntad a respirar en mi aliento... ven y habla en mi boca. darte con las tuyas y no te lo dan... Jesús, yo te amo; ven Divina Voluntad a sufrir en mi sufrimiento".


 


Jesús le dice a Luisa que no deje pasar ningún momento de su vida que no esté unido con el suyo, es decir, en todas las acciones, ya sea oración o sufrimiento, descanso o trabajo, silencio o conversación, tristeza o alegría e inclusive al consumir comida. En todo deberá tener la intención de darle toda la gloria que en tales acciones no debe de darles a las criaturas y compensar el bien que no es de hacer y no lo hacen, con la intención de reparar la intención por tanta gloria no recibe y por todo el bien que omitir de hacer.


 


Los actos en la Divino Querer son, por lo tanto, actos de alabanza, gloria, acción de gracias y reparación. Ellos tienen el poder de hacer milagros, convertir, salvar almas, llamar a todas las almas a la gracia. No tienen que ser necesariamente grandes obras porque es Dios quien actúa para nosotros y hace que un solo acto, pequeño e insignificante que sea una maravilla toda divina. Él solo pide nuestra colaboración, para darle nuestras miserias y las multiplicará para hacerlas una riqueza para el beneficio de todos (cf. Jn 6,11).


 


Por lo tanto, los actos en la Voluntad Divina, como veremos en las próximas reflexiones, son por lo tanto actos de carácter universal; son actos creativos, poderosos y completos, completos, eternos; proviene del único acto de Dios. Son los actos de Jesús, y son los actos de María, la vida del Divino Querer, concebida por el Querer Divino. Son los actos de Luisa, formados por Jesús mismo a la vida del Querer Divino. Son actos que nos llevan de regreso a un solo Centro, desde el cual comenzaron, para que podamos ser uno con la Santísima Trinidad.


Padre,


Deja que todas las almas sean uno con Nosotros...


Todos son una cosa;


como Tú, Padre, estás en Mí y Yo en Ti,


que ellos también sean uno en Nosotros


ricardina


Wednesday, 15 June 2022

Mi misma Generación del Verbo, de la cual procedió el Espíritu Santo


 Mi misma Generación del Verbo, de la cual procedió el Espíritu Santo 

De los escritos de la S. D. Luisa Piccarreta

Vol. 36, cap.18  Julio 6, 1938 

 

"... ‘¿Qué otra cosa podía hacer y no hice? ¿Podía tal vez amarte de más y no te he amado?’ Tú debes saber que mi amor llega al exceso; conforme la criatura hace sus actos en mi Querer, Yo llamo en aquél acto a todos nuestros actos que hemos hecho, posibles e imaginables, también mi misma Generación del Verbo, de la cual procedió el Espíritu Santo,

toda la Creación, mi Encarnación en el tiempo, todo, todo lo encierro en aquel acto para poder decir:


‘Es acto nuestro, es acto completo’. Nada debe faltar,

y la criatura debe podernos decir:

‘En tu Voluntad todo es mío y todo puedo daros, aun a Ustedes mismos’.

Así que nuestra gloria, nuestro amor, se difunden en todas nuestras obras, y reuniendo todo se vierte hasta nuestro seno divino. ¡Oh! cómo es dulce oír resonar en todas las cosas:

‘Gloria, amor a nuestro Creador!’

¿Pero quién nos ha dado la ocasión de recibir tanta gloria nuestra? Quien vive en nuestro Querer”.

Yo Genero continuamente, y del arrebato e ímpetu de nuestro amor de Padre e Hijo Procedió el Espíritu Santo

De los escritos de la S. D. Luisa Piccarreta

36-20 (5) Julio 18, 1938

Ahora, tú debes saber que mi amor no está contento si no hago y doy nuevas sorpresas de amor a quien vive en mi Querer, si no agrego cosas nuevas para hacerlas conocer, así que escucha hija mía cuánto te he amado: Mi Padre Celestial me generaba, y Yo lo amaba, y en aquél amor te amaba también a ti, porque mi Voluntad te llevaba siempre presente.

Yo Genero continuamente, y del arrebato e ímpetu de nuestro amor de Padre e Hijo Procedió el Espíritu Santo,

y en aquel arrebato te amé también a ti con amor continuo. Creé toda la Creación, y en cada cosa que creaba, primero te amaba a ti y después la creaba y la extendía a tu servicio. También en el amor entre Yo y mi Mamá Celestial te amé, y ¡oh, cuánto te amé al encarnarme en su seno virginal! Te amé en cada respiro, en cada movimiento, en cada lágrima, mi Voluntad te hacía presente para que te amase, y tú recibieras como don mío mi respiro, mis lágrimas, mi movimiento. Ha llegado a tanto mi amor por quien debía vivir en mi Querer, que también cuando hacía gracias a mis santos y los amaba, en aquel amor ella venía encerrada. Puedo decir: ‘Te he amado siempre, te he amado en todos y en todo, te he amado en todos los tiempos, en todo lugar, te he amado dondequiera y por todas partes’.


El alimento divino: ‘El amor’ que genera al Hijo y al Espíritu Santo

De los escritos de la S. D. Luisa Piccarreta

36-44 Diciembre 18, 1938

El don más grande es cuando la vemos llevada en los brazos de nuestra Voluntad, entonces nos sentimos de tal manera atraídos, que no podemos hacer menos que hablar de nuestro Ente Supremo; decirle un conocimiento de más de lo que somos es el don más grande que podemos hacer, éste supera a toda la Creación; conocer nuestras obras es don, hacerle conoce a Nosotros mismos es Vida nuestra que damos, es admitirla a nuestros secretos, es fiarse el Creador de la criatura.

Vivir en nuestro Querer, ser amados, es todo para Nosotros, mucho más que el amor de Nosotros mismos forma nuestro alimento continuo.

Mi Padre Celestial genera sin cesar jamás a su Hijo, porque ama; con el generarme forma el alimento para alimentarnos.

Yo, su Hijo, amo con su mismo amor y procede el Espíritu Santo, con esto formamos otro alimento para alimentarnos.

Si creamos la Creación fue porque amamos, y si la sostenemos con nuestro acto creante y conservante, es porque amamos; este amor nos sirve de alimento. Si queremos que la criatura nos conozca en nuestras obras y en Nosotros mismos, es porque queremos ser amados, y de este amor nos servimos para alimentarnos.

Somos inseparables,

y aunque Nosotros mismos lo quisiéramos, no podemos separarnos, a lo más nos bilocamos, y mientras tenemos nuestro trono en el Cielo, formamos nuestro trono en la tierra, pero separarnos jamás.


De los escritos de la S. D. Luisa Piccarreta

36-45 (1, 2) Diciembre 25, 1938


Me he detenido en el descendimiento del Verbo a la tierra, y yo lo compadecía al verlo solo. Y mi dulce Jesús, con una ternura indecible, sorprendiéndome me ha dicho:

“Hija mía amadísima, tú te equivocas, la soledad fue por parte de la ingratitud humana, pero por la parte Divina y de nuestras obras, todas me acompañaron, no me dejaron jamás solo, es más, debes saber que junto Conmigo descendieron el Padre y el Espíritu Santo; mientras Yo quedé con Ellos en el Cielo, Ellos descendieron Conmigo a la tierra.

Somos inseparables, y aunque Nosotros mismos lo quisiéramos, no podemos separarnos, a lo más nos bilocamos, y mientras tenemos nuestro trono en el Cielo, formamos nuestro trono en la tierra, pero separarnos jamás.

En el descendimiento sobre la tierra el Verbo tomó la parte actuante, pero siempre concurrentes el Padre y el Espíritu.


Fiat Divina Voluntad

Jn 20, 22-23


"exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: "Recibid el Espíritu Santo" 

 Visita Celestial del Día 30


"llegó el momento en que en el Cenáculo descendió el Espíritu Santo prometido por mi Hijo"

La hora del triunfo. Apariciones de Jesús. Los fugitivos se apiñan en torno a la Virgen como arca de salvación y de perdón. Jesús parte para el Cielo. Maestra de los apóstoles, sede y centro de la Iglesia naciente. Descendimiento del Espíritu Santo.

Entonces llegó el tiempo en que descendió el Espíritu Santo, prometido por mi Hijo, en el cenáculo. Qué transformación hija mía, en cuanto fueron investidos adquirieron nueva ciencia, fuerza invencible, amor ardiente, una nueva vida corría en ellos que los hacía intrépidos y valerosos, de modo que se esparcieron en todo el mundo para hacer conocer la Redención, y dar la vida por su Maestro, y Yo quedé con el amado Juan y fui obligada a salir de Jerusalén, porque comenzó la tempestad de la persecución.

Hija mía queridísima, tú debes saber que Yo continúo todavía mi magisterio en la Iglesia, no hay cosa que de Mí no descienda, puedo decir que doy mi vida por amor de mis hijos y los nutro con mi leche materna. Ahora, en estos tiempos quiero mostrar un amor más especial, haciendo conocer cómo toda mi vida fue formada en el reino de la Divina Voluntad, por eso te llamo sobre mis rodillas, entre mis brazos maternos, para que sirviéndote de barca puedas estar segura de vivir en el mar de la Divina Voluntad. Gracia más grande no podría hacerte. ¡Ah! te ruego, contenta a tu Mamá, ven a vivir en este reino tan santo y cuando veas que tu voluntad quiera tener algún acto de vida, ven a refugiarte en la segura barca de mis brazos, diciéndome: “Mamá mía, mi voluntad me quiere traicionar y yo te la entrego a ti, a fin de que pongas en su lugar a la Divina Voluntad.” ¡Oh! cómo sería feliz si puedo decir: “Mi hija es toda mía porque vive de Voluntad Divina.” Y Yo haré descender al Espíritu Santo en tu alma, a fin de que consuma lo que es humano, y con su soplo refrescante impere sobre ti y te confirme en la Divina Voluntad.



LA PAZ


Jn: 20, 21


"Entró Jesús, se puso en medio y les dijo: "Paz a vosotros."


Vol. 9-12(1-2) Julio 29, 1909


"Es la herencia que doy a mis hijos, la paz eterna que gozarán Conmigo en el Cielo”

Continuando mi habitual estado decía entre mí: “¿Por qué el Señor quiere que no entre en mí ni un aliento de turbación, y que en todas las cosas me mantenga siempre en paz? Parece que ninguna cosa le agrada, aunque fueran obras grandes, virtudes heroicas, sufrimientos atroces; parece que Él olfatea en el alma, y a pesar de todas estas obras, virtudes y sufrimientos, si no hay paz queda nauseado y descontento del alma”. En ese momento se ha hecho oír, y con una voz digna e imponente, respondiendo a mi ¿por qué?, me ha dicho:


“Porque la paz es virtud divina, y las otras virtudes son humanas; así que, cualquier virtud, si no está coronada por la paz, no se puede llamar virtud, sino vicio. He aquí el por qué me importa tanto la paz, porque la paz es la señal más cierta de que se sufre y se obra por Mí, y es la herencia que doy a mis hijos, la paz eterna que gozarán Conmigo en el Cielo”.





Jn: 20, 22


“Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió: ‘Reciban el Espíritu Santo’.”


Vol. 35- 23 (2-3) diciembre 21, 1937


"Potencia de nuestro aliento omnipotente.  Con nuestro aliento la restableceremos, la sanaremos"

“Hija mía buena, está decretado en el consistorio de la Trinidad Sacrosanta que mi Voluntad Divina tendrá su reino sobre la tierra, y cuantos prodigios se necesiten los haremos, no ahorraremos nada para tener lo que Nosotros queremos. Pero Nosotros en el obrar usamos siempre los modos más simples, pero potentes, tanto de arrollar Cielo y tierra, todas las criaturas en el acto que queremos.


Tú debes saber que en la Creación, para infundir la vida al hombre no se necesitó más que nuestro aliento omnipotente, ¡pero cuántos prodigios encerrados en aquel aliento! Creamos al alma dotándola con las tres potencias, verdadera imagen de nuestra Trinidad adorable; con el alma tuvo el latido, el respiro, la circulación de la sangre, el movimiento, el calor, la palabra, la vista.


Ahora, ¿qué cosa se necesitó para hacer todos estos prodigios en el hombre?


Nuestro acto más simple, armado de nuestra Potencia, esto es, nuestro aliento


y de la carrera de nuestro Amor, que no pudiendo contenerlo, corría, corría hacia él hasta hacer de él el más grande prodigio de toda la obra creadora. Mira hija mía, el hombre con no vivir en nuestro Querer Divino, sus tres potencias han sido obscurecidas y deformada nuestra imagen adorable en él, de modo que ha perdido el primer latido de amor de Dios en el suyo; ha perdido el respiro divino en su respiro humano, más bien, no que lo haya perdido, sino que no lo siente, por eso no siente la circulación de la Vida Divina, el movimiento del bien, el calor del Amor supremo, la palabra de Dios en la suya, la vista para poder mirar a su Creador, todo ha quedado obscurecido, entorpecido, debilitado y tal vez también deformado.


Ahora, ¿qué cosa se necesita para restablecer a este hombre?


Volveremos a infundirle nuestro aliento con más fuerte y creciente amor, le infundiremos el aliento en el fondo del alma, pondremos nuestro aliento más fuertemente en el centro de su voluntad rebelde, pero tan fuerte de sacudirle los males a los cuales está unido; sus pasiones quedarán aterradas y aterrorizadas ante la potencia de nuestro aliento; se sentirán quemar por nuestro fuego divino, y la voluntad humana sentirá la Vida palpitante de su Creador, que ella, como velo lo esconderá en sí misma y volverá a ser la portadora de su Creador. ¡Oh, cómo se sentirá feliz!


Con nuestro aliento la restableceremos, la sanaremos, haremos como una madre ternísima que teniendo a su hijo deforme, por medio de su aliento, de respiraciones, de soplos, se vierte sobre su hijo y solamente deja de darle el aliento y la respiración cuando lo ha sanado y lo ha vuelto bello como ella lo quería. La potencia de nuestro aliento no lo dejará, sólo dejaremos de dárselo cuando lo veamos regresar a nuestros brazos paternos bello como Nosotros lo queremos, y entonces sentiremos que nuestro hijo ha reconocido nuestra paterna bondad, y ha reconocido lo mucho que lo amamos. Mira entonces qué se necesita para hacer venir a reinar a nuestra Voluntad sobre la tierra: La potencia de nuestro aliento omnipotente, con él renovaremos nuestra Vida en el hombre. Todas las verdades que he manifestado sobre los grandes prodigios del vivir en mi Querer, serán las propiedades más bellas, más grandes, de las cuales les haré don. También esto es una señal segura de que vendrá el reino de mi Voluntad a la tierra, porque si hablo, primero hago los hechos y después hablo, mi palabra es la confirmación del don, de los prodigios que quiero hacer; por eso, ¿qué finalidad tendría el manifestar mis propiedades divinas, hacerlas conocer, si no debiera venir su reino a la tierra?”



SOBRE EL PECADO

Vol. 6-68 (2)


La Atención continua para no cometer pecados



Estaba pensativa por haber leído en un libro, que el motivo de tantas vocaciones frustradas es la continua falta del dolor del pecado, y como yo no pienso en esto y sólo pienso en Jesús bendito y en el modo como hacerlo venir, y de ninguna otra cosa me ocupo, por tanto pensaba entre mí que me encontraba en mal estado. Después, encontrándome en mi habitual estado, el bendito Jesús me ha dicho:


“Hija mía, la atención en no cometer pecado suple al dolor, y aunque uno se doliese, y con todo y eso cometiera pecado, su dolor sería vano e infructuoso, mientras que la atención continua para no cometer pecados no sólo tiene el lugar del dolor, sino que fuerza a la gracia a ayudarla continuamente en modo especial a no caer en pecado, y mantiene al alma siempre limpia.


Por eso continúa estando atenta a no ofenderme ni mínimamente, y esto suplirá lo demás”.


Monday, 13 June 2022

Los frutos del Espíritu Santo

 Los frutos del Espíritu Santo

El Espíritu Santo, "Dador de dones", disfrutemos de nuestros frutos



El Espíritu Santo es una de las tres personas de la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo, no es una fuerza de vida etérea, Él no es impersonal o impensable. El Espíritu Santo es una "Persona", igual en todos los sentidos a Dios Padre ya Dios Hijo. Él es "Señor" y Él da vida y Él es el verdadero maestro interior y santificador. San Agustín afirma que el Espíritu Santo es el don de Dios para todos los que, gracias a Él, aman a Dios. Él es el "don Persona" y siendo el don Persona, es la fuente inagotable de numerosos dones, frutos y carismas. Por eso le invocamos: "Ven, dador de dones".


 


"El Espíritu Santo es el alma, es la savia vital de la Iglesia y de cada Christian: Él es el Amor de Dios, que hace de nuestros corazones su morada y entra en comunón con nosotros. El Espíritu mismo es" el don de Dios "por excelencia (Juan 4:10). Él es un don de Dios, ya la vez, comunica varios dones espirituales a quien lo recibe. La Iglesia identifica que eres, un número que simbólicamente significa plenitud, totalidad" (Catequesis del Papa Francisco , 9 de abril de 2014). Tradicionalmente si hablas de los estás hecho del Espíritu Santo (sabiduría, entendimiento, consejo, fortaleza, conocimiento, piedad y temor del Señor) atribuidos, en primer lugar al Mesías (Isaías 11: 1-2), en quien se realiza plenamente . El Mesías esperado en la dinastía davídica, la descendencia de Isaí padre de David, fue poseedor de estos hechos con el fin de establecer Su reino según el corazón de Dios. El Espíritu Santo es el poder de Dios, Su fuerza en acción. Quien sea bautizado en el nombre del Espíritu Santo reconoce Su poder y su rol en la realización de la Voluntad de Dios (Mt 28:19). Con el bautismo renacemos como hijos de Dios. Nos convertimos en cristianos, estamos ungidos con el Espíritu Santo, incorporados en Cristo. Mediante el bautismo, el Espíritu nos da sus dones para que, inyectados en la "vid verdadera", podamos dar fruto. estamos unidos con el Espíritu Santo, incorporados en Cristo. Mediante el bautismo, el Espíritu nos da sus dones para que, inyectados en la "vid verdadera", podamos dar fruto. estamos unidos con el Espíritu Santo, incorporados en Cristo. Mediante el bautismo, el Espíritu nos da sus dones para que, inyectados en la "vid verdadera", podamos dar fruto.


 


Los dones del Espíritu Santo, de hecho, son como un árbol que poco a poco de sus frutos deliciosos. San Pablo habla claramente acerca de estos frutos en papel a los Gálatas: “Es fácil reconocer lo que viene de la carne: fornicación, impurezas y desvergüenzas; culto a los ídolos y hechicería; odios, ira y violencias; celos, furores, ambiciones, divisiones, sectarismo y envidias; borracheras, orgías y cosas semijantes… A cambio, el fruto del Espíritu es caridad, alegría, paz, comprión de los demás, generosidad, bondad, fidelidad, mansedumbre y dominio de sí mismo” (Gál 5, 19-23). San Pablo habla del “fruto” del Espíritu para enfatizar la unidad de los valores. Los tres primeros frutos - el amor , la alegría y la paz- se refiere al interior. Son frutos que la persona experimenta interiormente. Los siguientes tres: paciencia , amabilidad , y bondad - también se reflejan en el exterior y son percibidos por los demás al significativa de ellos. Los tres últimos- fidelidad , mansedumbre y dominio propio-son los que mas agradan a Dios. Todos ellos pertenecen a la naturaleza de Dios, y cada creyente debe esforzarse por realizarlos en sus propias vidas. Sí, la vocación del cristiano es la santidad, los dones del Espíritu sirven para facilitar la práctica de las virtudes, tanto teológicas como morales. Nosotras, las creaturas, somos "nada", y por eso en la Secuencia del Espíritu Santo decimos: "Sin Tu Espíritu no hay nada sin culpa." El que tenga sed, que come a mi. Pues el que cree en mí tendrá de beber… De sus entrañas soldará ríos de agua viva” (Juan 7:37). Decía esto Jesús refiriéndose al Espíritu que recibirían los que creyeran en Él.


 


Incluido en los diarios de Luisa, Jesús nos presenta una imagen maravillosa y significativa, capaz de hacernos entender cómo, sólo incorporados en Él, podemos dar mucho fruto. Jesús le enseña a Luisa un tronco de árbol con tres raíces distintas que salen de su corazón. Y desde su corazón, este tronco si se expande hasta el corazón de Luisa y emergen de él muchas ramas hermosas, cargadas de flores, frutos, perlas y piedras preciosas brillantes como estrellas. Entonces Jesús explica a Luisa que las tres raíces que brotan del árbol son la fe, la esperanza y la caridad. El tronco sube de Jesús y se fusiona con el corazón de Luisa: esto significa que no hay un bien que posean las almas que no vienen de Jesús. Así que después de la fe, la esperanza y la caridad, el objetivo de este tronco, es dar a conocer que todo bien viene de Dios, y que por nosotros mismos, no tenemos nada más que nuestra propia nada. Por lo tanto, si ignora este conocimiento, el tronco no produce ni ramas, ni frutos, ni ningún otro bien. Las ramas de este árbol, with toda su gama de flores, frutas, perlas y piedras preciosas, son todas las diferentes virtudes que el alma puede poseer. Ahora, ¿quién ha dado vida a un árbol tan hermoso? por supuesto, las raíces. Esto significa que la fe, la esperanza y la caridad lo abarcan todo, ellas contienen todas las virtudes, por lo mismo son la base y el Sostén del árbol, y sin ellas no se puede producir ninguna otra virtud. son todas las diferentes virtudes que el alma puede poseer. Ahora, ¿quién ha dado vida a un árbol tan hermoso? por supuesto, las raíces. Esto significa que la fe, la esperanza y la caridad lo abarcan todo, ellas contienen todas las virtudes, por lo mismo son la base y el Sostén del árbol, y sin ellas no se puede producir ninguna otra virtud. son todas las diferentes virtudes que el alma puede poseer. Ahora, ¿quién ha dado vida a un árbol tan hermoso? por supuesto, las raíces. Esto significa que la fe, la esperanza y la caridad lo abarcan todo, ellas contienen todas las virtudes, por lo mismo son la base y el Sostén del árbol, y sin ellas no se puede producir ninguna otra virtud. 


 


Desde el momento en que nacemos de nuevo en Cristo y el amor de Dios es vertido en nuestros corazones, nos es dada la capacidad de dar fruto. Sólo el Espíritu Santo nos inclina al amor de Dios y no hace posible el soportar las pruebas que la vida nos ofrece. Las pruebas son como la poda que permite que un árbol produzca frutos grandes y maduros. Jesús le dice nuevamente a Luisa que si el árbol no se poda, hace una buena muestra de popoloje y flores, pero tan pronto como llega la helada o el viento sopla, el árbol no contiene suficiente espíritu y fuerza para Sostener tantas flores y dar frutos . Las flores entonces caen y el árbol queda despojado.


 


Sabemos que somos imperfectos y conocemos nuestras faltas de carácter, pero reconociendo verdaderamente el fruto que nos falta, debemos comprometernos a cultivarlo. Debemos asegurarnos de que el fruto del Espíritu sea desarrollado por medio de la fe: es necesario creer que podemos cambiar nuestro carácter. No debemos permitir que nuestras miserias nos desanimen. Jesús, de hecho, nos consuela cuando le explica a Luisa los buenos efectos de nuestras debilidades, afirmando que nada salió de Sus manos que no sea bueno. Más bien, creó la naturaleza humana hermosa y preciosa, y que si el alma la ve fangosa, podría, débil, abominable, esto le sirve como el estiércol sirve a la tierra para fertilizarla, para hacer crecer las plantas y producir los frutos más hermosos y deliciosos.


 


“El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto, pero sin mí, no pueden hacer nada” (Juan 15:5). Si creemos que podemos producir mucho fruto y que podemos cambiar nuestro carácter, si permanecemos en el Señor, entonces así sucederá. Si aumentarán en nuestros rasgos naturales de la naturaleza de los Dioses y creceremos en santidad. Con este fin, las meditaciones relacionadas con los frutos individuales del Espíritu pronto serán publicadas, y vistas bajo la luz de la Divina Voluntad, considerarán pasajes de los escritos de Luisa, fuente inagotable de conocimientos maravillosos con los que Jesús pretende del Re los límites inside de nosotros.


 


FÍAT


 


 


Tonia Abbattista

Sunday, 5 June 2022

La nueva Pentecostés

 El Pentecostés es una fiesta movible, es decir que está relacionado con la fecha en la que se celebra la Pascua y concluye los 50 días sagrados que van de la Resurrección a la venida del Espíritu Santo en los Apóstoles. La fiesta de Pentecostés que celebramos tiene su origen en una fiesta hebrea, el “Schavuot”, con el que se recuerda la entrega de la ley de Dios a su pueblo; Christian Pentecostés es la última etapa de la historia de la salvación, que lleva a cabo el gran diseño de Dios Padre para la humanidad, a través del don del Espíritu Santo.


Jesús dijo: “Te aseguro que el que no nace del agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios” (Jn 3,5). Pues, para entrar en el Reino de Dios and restaurarlo en la tierra, es necesario dejarse llenar del Espíritu Santo y acoger y entender las verdades que Dios se dignó a revelar sobre su Reino, para hacernos hijos suyos. Este es el tiempo del Espíritu Santo, el tiempo en el que va difundiéndose su obra e luz infinita, de amor inmensurable, de "reanimación" de la humanidad, y lo entendemos de las lecciones del Cielo que la Mamá Celestial le hace a Luisa Piccarreta en el libro "La Virgen María en el Reino de la Divina Voluntad". En la meditación del día 30 del mes de mayo, Luisa dirige a María, Reina del Cielo, Maestra de los Apóstoles, Sede y centro de la Iglesia naciente y le pide ayuda, para que pueda bajar en ella el Espíritu Santo y este pueda quemar todo lo que no pertenece a la Divina Voluntad, de manera que el Querer Divino pueda extender sus mares de luz en su alma y poner el sello de su Fiat en todos sus actos. La Virgen María de sus lecciones de manera sublime, describe con dulzura el momento en que, mientras estaba con los Apóstoles en el Cenáculo, bajó el Espíritu Santo, prometido por su Hijo. Recuerda: ¡Cuánta transformación tuvo lugar en los Apóstoles! Tan pronto como fueron llenados del Espíritu Santo, adquirieron una ciencia nueva, una fuerza invencible, un amor ardiente; Empieza a fluir en ellos una vida nueva, que los hicieron impávidos y valientes, para poder dividirse en todo el mundo, para conocer la Redención y donar la vida para su Maestro. La Mamá Celestial también afirma que Ella todavía prosigue su Magisterio en la Iglesia, no hay nada que no descienda por Ella, y Ella se desvive por amor de sus hijos. Ahora,en tiempos estos , quiere mostrar un amor especial, permitiéndonos conocer como toda su vida se formó en el Reino de la Divina Voluntad y, para permitirnos vivir en este Reino tan santo, la Mamá promete que hará bajar el Espíritu en nuestras almas, para que queme todo lo que es humano y con su refrigerante impere sobre nosotros y nos confirme en la Divina Voluntad.


Los escritos de Luisa son una obra maestra llena de Espíritu Santo, un menudo se hace referencia a su acción vivificadora, transformadora. Jesús, en un pasaje, bendice estos escritos, bendice cada palabra, bendice los efectos y el valor que contienen, efectos que pueden obtenerse sólo con la intervención del Espíritu Santo, luego llama a los ángeles y les dice que toquen la frente de los dos Padres que deben ver los escritos, para imprimir el Espíritu Santo, desde el que infundirles la luz para poder da entender la verdad y el bien que hay en estos escritos.


En las Sagradas Escrituras, el Espíritu Santo no se representa en forma humana, sino en forma de paloma, nube luminosa, lenguas de fuego y soplo. En el "Veni Creator Spiritus" el Espíritu Santo if you define "dedo de la mano de Dios", y bien Jesús, hablándole a Luisa de sus escritos, subrayar que su palabra es siempre nueva, penetrante, llena de frescura divina, suavidad admirable , sorprendentes verdades, ante las cuales el intelecto humano se ve obligado a agachar la frente y decir: “Aquí hay el dedo de Dios”. En los escritos de Luisa se hace referencia limpia sobre todo al Espíritu de Dios hablando de "aliento". A menudo, Jesús habla de la creación del hombre, de la obra maestra de la Potencia creadora, wherece el Eterno no con salpicaduras, sino con olas, ríos, echó su amor, su belleza, su maestría y, por el exceso de amor, puso a sí mismo como el centro del hombre. Pues, creó al hombre a su imagen yemijanza, del fundo de su Amor respiró profundo y con su Aliento todopoderoso le infundió la vida, dotándolo de todas sus calidades, proporcionadas para la criatura. Entonces el hombre fue formado, tuvo un principio, nació en el amor de su Creador, was justo que creciera como amasado y alentado como una pequeña llama por el aliento de quien I love him so much. ¡Cuántos prodigios contribuyeron a la creación del hombre! Con el aliento, se le infundió el alma, en la bondad paternal de Dios le infundió tres soles formados por la Potencia del Padre, la Sabiduría del Hijo y el Amor del Espíritu Santo. Estos tres soles eran las tres potencias: intelecto, memoria y voluntad, por los que deberían ser dirigidos, animados y recibir la vida todos los actos humanos. al menudo, Jesús insiste en el tema de la creación del hombre y dice que las tres Personas Divinas, to create it, infundieron el alma con el aliento, porque querían infundirle la parte más íntima de su interior, que es la Divina Voluntad, que le habría llevado todas las juntas las partículas de su Divinidad, que él podía contener como criatura, pero el hombre, ingrato, quiso romperlo con su Voluntad y, aunque conservó el alma, la voluntad humana que remplazó la Divina, lo ofuscó, lo infectó e hizo todas las partículas divinas inertes, hasta el punto de desordenarlo todo y alterarlo. No obstante todo, Dios, que ahora quiere disponerlo otra vez a recibir la Divina Voluntad, quiere volver a animarlo, para que su aliento ponga en fugue las tinieblas, las infecciones y haga laboriosas las partículas de la Divinidad, infundidas en él en la creación . le infundieron el alma con el aliento, porque querían infundirle la parte más íntima de su interior, que es la Divina Voluntad, que le habría llevado todas juntas las partículas de su Divinidad, que él podía contener como criatura, pero el hombre, ungrateful, quiso romperlo con Voluntad y, aunque preserve el alma, la voluntad humana que remplazó la Divina, lo ofuscó, lo infectó e hizo todas las partículas divinas inertes, hasta el punto de desordenarlo todo y alterarlo. No obstante todo, Dios, que ahora quiere disponerlo otra vez a recibir la Divina Voluntad, quiere volver a animarlo, para que su aliento ponga en fugue las tinieblas, las infecciones y haga laboriosas las partículas de la Divinidad, infundidas en él en la creación . le infundieron el alma con el aliento, porque querían infundirle la parte más íntima de su interior, que es la Divina Voluntad, que le habría llevado todas juntas las partículas de su Divinidad, que él podía contener como criatura, pero el hombre, ungrateful, quiso romperlo con Voluntad y, aunque preserve el alma, la voluntad humana que remplazó la Divina, lo ofuscó, lo infectó e hizo todas las partículas divinas inertes, hasta el punto de desordenarlo todo y alterarlo. No obstante todo, Dios, que ahora quiere disponerlo otra vez a recibir la Divina Voluntad, quiere volver a animarlo, para que su aliento ponga en fugue las tinieblas, las infecciones y haga laboriosas las partículas de la Divinidad, infundidas en él en la creación . que le hubiera llevado todas las juntas las partículas de su Divinidad, que él podía contener como criatura, pero el hombre, ungrateful, quiso romperlo con su Voluntad y, aunque preserve el alma, la voluntad humana que remplazó la Divina, lo ofuscó, lo infectó e hizo todas las partículas divinas inertes, hasta el punto de desordenarlo todo y alterarlo. No obstante todo, Dios, que ahora quiere disponerlo otra vez a recibir la Divina Voluntad, quiere volver a animarlo, para que su aliento ponga en fugue las tinieblas, las infecciones y haga laboriosas las partículas de la Divinidad, infundidas en él en la creación . que le hubiera llevado todas las juntas las partículas de su Divinidad, que él podía contener como criatura, pero el hombre, ungrateful, quiso romperlo con su Voluntad y, aunque preserve el alma, la voluntad humana que remplazó la Divina, lo ofuscó, lo infectó e hizo todas las partículas divinas inertes, hasta el punto de desordenarlo todo y alterarlo. No obstante todo, Dios, que ahora quiere disponerlo otra vez a recibir la Divina Voluntad, quiere volver a animarlo, para que su aliento ponga en fugue las tinieblas, las infecciones y haga laboriosas las partículas de la Divinidad, infundidas en él en la creación . it infectó e hizo todas las partículas divinas inertes, hasta el punto de desordenarlo todo y alterarlo. No obstante todo, Dios, que ahora quiere disponerlo otra vez a recibir la Divina Voluntad, quiere volver a animarlo, para que su aliento ponga en fugue las tinieblas, las infecciones y haga laboriosas las partículas de la Divinidad, infundidas en él en la creación . it infectó e hizo todas las partículas divinas inertes, hasta el punto de desordenarlo todo y alterarlo. No obstante todo, Dios, que ahora quiere disponerlo otra vez a recibir la Divina Voluntad, quiere volver a animarlo, para que su aliento ponga en fugue las tinieblas, las infecciones y haga laboriosas las partículas de la Divinidad, infundidas en él en la creación .


Pues, el diseño de Dios para tiempos estos es que pueda seguir alentándonos con la fuerza de su Espíritu. Jesús subraya este concebido y repite que su aliento, llegando a la criatura, la renueva y con su potencia vivificadora destruye en ella la infección del germen humano y vivifica el germen del Fiat Divino. Este aliento es el principio de la vida humana en la criatura, que, alejándose del Querer Divino, perdió su aliento y, aunque conservó la vida, ya no sintió más la fuerza vivificadora de su aliento que, vivificándola, la maintía hermosa, fresca, a Semijanza de su Creador. Así que el hombre, sin el aliento de Dios, se quedó como esa flor que, al no recibir más la lluvia, el viento y el sol, se decolora, se marquita y, bajando su cabeza, tiende a morir. Ahora, para rehabilitar el Reino del Querer Divino entre las criaturas es necesario que vuelva el aliento constante de Dios entre ellas que, soplando más que un viento, que deje entrar en el Sol de la Divina Voluntad. She, with su calor, destruirá el germen malo del querer humano y la flor volverá a ser hermosa y fresco tal como cuando fue creada y, enderezando su tallo bajo la lluvia de su gracia, volverá a levantar su cabeza, se vivificará, se coloreará y tiende a la vida. “Si las criaturas supieran, exclama Jesús, el gran bien que estoy preparando, las surpresas de amor, las gracias inauditas!”. destruirá el germen malo del querer humano y la flor volverá a ser hermosa y fresco tal como cuando fue creado y, enderezando su tallo bajo la lluvia de su gracia, volverá a levantar su cabeza, se vivificará, se coloreará y tenderá a la vida. “Si las criaturas supieran, exclama Jesús, el gran bien que estoy preparando, las surpresas de amor, las gracias inauditas!”. destruirá el germen malo del querer humano y la flor volverá a ser hermosa y fresco tal como cuando fue creado y, enderezando su tallo bajo la lluvia de su gracia, volverá a levantar su cabeza, se vivificará, se coloreará y tenderá a la vida. “Si las criaturas supieran, exclama Jesús, el gran bien que estoy preparando, las surpresas de amor, las gracias inauditas!”.


El Espíritu quiere absolutamente volver a dar su aliento constante, pero la criatura, para poder recibirlo, debe vivir en el Querer Divino, y por eso Luisa a menudo ruega Jesús que pueda alentar su alma pobre, para infundir el primer aliento divino de la Creación , para que, con su aliento regenerador, pueda recomenzar su vida en el Fiat y según el objetivo para el que fue creado y Jesús le asegura que es Voluntad de Dios que la criatura vuelva a subir en Su bosom, entre los brazos creadores de las tres Personas Divinas, para que puedan volver a darles aliento constante y en este aliento la corriente que genera todos los bienes, las alegrías, las felicidades.


Dios no nos creó una vez por todas, sino que nos incesantemente crea con Su Espíritu, nuestra vida es un regreso a las fuentes del Amor eterno, por eso, tal como Luisa, oremos: " Baja Querer Supremo y ven a reinar en la tierra , contigo Espíritu llena todas las generaciones, vence y conquista a todos ”.


Tonia Abbattista

PENTECOSTES

 Queridos hermanos y hermanas, ¡Fiat!


El gesto que tiene Jesús en el evangelio de hoy recuerda el del Padre en el momento de la creación del primer ser humano. De hecho, como Jesús sopla para derramar el Espíritu Santo, así in the book of Génesis el Padre plasmó al hombre con polvo del suelo y sopló en su nariz un aliento de vida y el hombre se convirtió en un ser vivo. Recibir el soplo de Dios indica que si establece un vínculo único entre el ser humano y su creador. El hombre vive de la mística soplo de Dios, respira en Dios, respira en Dios. A esto corresponde la expresión de Pablo en su discurso en Atenas: en Él, en Dios, tenemos la vida, el movimiento y el ser, participamos en el mismo "espíritu", el mismo "soplo", existe un parentesco verdadero entre nosotros y Dios.


Sin el soplo de Dios no existimos, no solamente a nivel de nuestra vida biológica, hasta sobre todo desde el punto de vista relacional. Seguimos respirando solo resistimos en relación con Dios, en paz con Dios. Entonces, para volver a plasmar a su criatura el Señor renueva el mismo gesto de la creación: sopla su Espíritu en el hombre, restablece la relación, el parentesco. Por eso, al hacerlo, Jesús dice: "¡La paz esté con ustedes!" y añade “Los pecados serán perdonados”. El Espíritu es la realización de la reconciliación obrada por Cristo: al no existir ningún obstáculo entre nosotros y el Padre, podemos compartir otra vez su soplo, respirar al unísono con él.


La vida cristiana consiste en mirar esta paz que el Espíritu Santo dibuja en nuestros corazones. Manifestamos de esta manera nuestra fe en él: creer que está en nuestros corazones mean tratar de percibir su presencia, dejarnos consolar por él, recrear por él, dejar crecer en nosotros estos hermosos frutos del Espíritu Santo: el amor, la alegría, la paz .


Sobre todo la alegría. Cuando Jesús aparece a sus discípulos, el evangelio de hoy nos dice que una gran alegría se apoderó de ellos. Cuando en el libro de los Hechos de los Apóstoles llega el Espíritu Santo, si difunden otra vez alegría y entusiasmo entre los apóstoles. El Espíritu Santo es el tesoro de la paz y la alegría siempre a nuestra disposición, no fuera de nosotros, hasta dentro de nosotros.


El 12 de marzo de 1938, Jesús le dice a Luisa que la vida de las vidas en el Divino Voluntario se forma en el Ser Divino; se concibe, nace y renace continuamente. Tal como el Ser Divino está siempre en acto de generar, así ella está siempre en acto de renacer, y tan Pronto como renace, así renace a nuevo amor, a nueva santidad, a nueva belleza, y mientras renace, crece y toma siempre consistencia divino. Estos renacimientos son su fortuna más grande, porque Dios siente que la criatura no sólo vive en Él, sino que renace y crece en su misma vida divina, se renueva en su mismo acto, siempre nuevo, y tan Pronto como renace, a Dios le gusta mirarla, porque, tan pronto como renace, adquiere una nueva belleza, más bella, más atrayente que la de antes. Y, mientras Dios la mira bajo la lluvia de sus varias bellezas, el amor divino no se queda atrás,


Es el paraíso que Dios forma en el alma; renaciendo en Dios, le da siempre nuevas alegrías, nuevas sorpresas de felicidad, porque tan pronto como renace, así renace en su potencia, sabiduría, bondad y santidad. Vislumbrando en ella la vida divina, es amada como se aman las personas de la Santísima Trinidad, se le dan las virtudes de poder recibir la siembra de Dios, es decir de poder parecer en ella tantas Vidas divinas. Y he aquí que the Divina Voluntad y con su "Fiat" habla y crea, habla y siembra Vida divina, y con su soplo las hace crecer, con su amor las alimenta, con su luz les da los colores de todas las varias bellezas y se le dan todas las prerrogativas de poder recibir la siembra de las Vidas divinas. Estas vidas son las más preciosas, poseen la virtud creadora, tienen el mismo valor divino; se puede decir: "Somos Nosotros mismos que, formando tantas vidas de Nosotros mismos, las hemos sembrado en la criatura ”. Si estas vidas se comparan al Sol, su luz queda como sombra ante ellas; la extensión del Cielo es pequeña comparada con ellas. Estas vidas divinas sirven para poblar la tierra y generar en la familia humana la vida de la Divina Voluntad. Son Vidas de Dios, la vida divina no muere, es eterna, por eso están todas a la espera de tomar posesión de las criaturas, para formar una sola vida con ella.


Cada palabra se pronuncia sobre la Divina Voluntad es una vida divina que sale, es un parto que Dios da a luz; cada palabra que se sobre el "Fiat" es una vida divina que se expone, que se posa en comunicación con las criaturas; cada conocimiento que se manifiesta, lleva el beso divino que con su soplo forma la vida y, como la vida ten el movimiento, el calor, el latido, el aliento, entonces debe sentir, también por necesidad, esta vida divina en ella, que tenderá la virtud de transformar en sí misma la vida de la criatura afortunada.


No debemos perdernos ni una palabra del "Fiat", porque son vidas y vidas divinas que viven en las criaturas.

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